Las actitudes negativas hacia la enfermedad mental comienzan en la infancia, pero emergen totalmente en la etapa adolescente. Desarrollar programas de sensibilización a esas edades es una oportunidad para hacerles conscientes de la importancia salud mental. Además, es la etapa de inicio de muchas enfermedades mentales, como la esquizofrenia.
Dentro de las estrategias y programas que se desarrollan para luchar contra el estigma, los educativos y aquellos que van dirigidos a modificar las profundas raíces emocionales y creencias que lo conforman son los que resultan más efectivos. No se limitan a la mera transmisión pasiva de la información, sino que se sirven de la discusión y presentación de casos reales. También resulta útil el uso de actividades con material audiovisual de historias cercanas, en el “mundo real” de los jóvenes.
A la hora de sensibilizar sobre la enfermedad mental, hay diversas estrategias, y la del contacto con personas con enfermedad mental se revela como de gran efectividad. Pero tiene un gran inconveniente: no es fácil de implementar. Utilizando una estrategia de contacto indirecto (material audiovisual) se consigue prácticamente la misma mejora en las actitudes que con contacto real. En todo caso, la presentación de casos reales es muy positiva.
En general, se consigue mayor éxito cuando las acciones implican un trabajo activo (debates, discusión, dinámicas…) con la población destinataria, que tengan un papel en las sesiones. Parece que, si de lo que se trata es de modificar percepciones erróneas, como vía para cambiar conductas, lo menos importante son las medidas predominantemente informativas y, como en todo proceso educativo, es determinante integrar información, discusión e interacción social.
Resulta imprescindible sensibilizar especialmente a los agentes que trabajan con población adolescente sobre la necesidad de llevar a cabo acciones destinadas a disminuir las posibilidades de que los jóvenes con problemas de salud mental, sean leves, moderados o graves, sufran rechazo por parte de su grupo de iguales. Las acciones deben combinar aspectos relacionados con la promoción de la salud y el bienestar mental (sexualidad, nutrición, ejercicio físico, etc. ) en la adolescencia con acciones dirigidas a evitar situaciones de discriminación hacia los jóvenes que la padezcan.
Es conveniente que las acciones de sensibilización que se lleven a cabo tengan objetivos claramente definidos a priori y estén diseñadas para el grupo específico al que nos dirigimos. Y a su vez estén articuladas entre sí a la vez que integradas en políticas generales y estrategias más complejas.
Acciones de sensibilización para la aceptación de la enfermedad mental y las personas que la padecen.Más información