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1 de cada 4 personas padece alguna enfermedad mental a lo largo de su vida.

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Área de profesionales de la salud

Recuperación

Existe un interés creciente, nacional e internacional, hacia el enfoque de la «recuperación» en el ámbito de la psiquiatría. En los últimos años, la atención de las personas con enfermedad mental está viéndose beneficiada por este enfoque, que supone una apuesta decidida por poner a la persona con enfermedad mental como verdadera protagonista "en primera persona" de su proceso terapéutico y de crecimiento personal.

Tanto las personas usuarias y sus familias, como profesionales, gestores y políticos, están mostrando interés creciente por la adopción del enfoque de la recuperación como el principio rector de las políticas de salud mental, las prácticas profesionales y la orientación de los servicios prestados.

En este enfoque, el concepto de recuperación no hace alusión a la mera recuperación clínica, que sería sinónimo de cura, o de volver a la situación anterior a la enfermedad. Este enfoque pone el énfasis en los ámbitos de la vida afectados por la enfermedad, y no en los síntomas o la enfermedad. Se orienta a que la persona aumente su capacidad de vivir una vida satisfactoria, según sus intereses, metas, objetivos y posibilidades, incluso si los síntomas de su enfermedad persisten.

La recuperación se define como un proceso "muy personal” y único que supone el desarrollo de un nuevo significado y propósito en la vida más allá de los efectos negativos de la enfermedad mental. Se trata de un proceso continuo, que consiste en adquirir o recuperar muchos aspectos de la vida cotidiana de las personas, que pueden haberse perdido a causa de la enfermedad mental.

Significa recuperar el control activo sobre la propia vida. Esto puede implicar descubrir (o redescubrir) un sentido positivo de sí mismo, aceptar y hacer frente a la realidad de cualquier dificultad o incapacidad permanente, encontrar significado en las propias experiencias, resolver problemas personales, sociales o de la relaciones con los demás, que pueden contribuir a afrontar las dificultades relacionadas con su enfermedad.

Las prácticas profesionales orientadas a la recuperación tratan de mantener la calidad de vida, haciendo hincapié en la capacidad de una persona a tener esperanza y desarrollar una vida con sentido para ella misma, según sus metas y ambiciones.

El enfoque de recuperación reconoce que las personas con enfermedad mental se sienten muy frecuentemente privadas de sus derechos, y que estos sentimientos pueden interferir en su proceso de enfermedad. Este enfoque parte de la base de que se obtendrán mejores resultados si las personas sienten que las decisiones sobre su tratamiento se realizan de acuerdo a sus ideas culturales y valores personales. El enfoque de recuperación se centra en el bienestar y la resistencia a la enfermedad, y alienta a las personas a participar activamente en su propio proceso de autocuidado, lo que permite que ellas mismas definan sus objetivos vitales y de tratamiento farmacológico, psicológico y social.


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