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1 de cada 4 personas padece alguna enfermedad mental a lo largo de su vida.

Reconócelo. La salud mental importa.

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Área de profesionales de la salud

Servicios sanitarios

Las actitudes estigmatizantes en los servicios sanitarios tienen una importante incidencia en atención primaria y urgencias, aunque también se reproducen en la atención especializada. Ofrecer una atención normalizada a las personas con enfermedad mental favorecerá extraordinariamente su recuperación.

Para la mayoría de pacientes, los y las profesionales de atención primaria son la puerta de acceso y el principal punto de contacto con los servicios sanitarios de salud mental. Médicos y médicas de familia tratan a la mayoría de personas que tienen una enfermedad mental, a quienes, además, dedican buena parte de su tiempo.

El 80% de los y las pacientes psiquiátricos atendidos en salud mental proceden del ámbito de la atención primaria En este nivel asistencial, la prevalencia de los problemas relacionados con la salud mental oscila entre el 18 y el 39%, y sólo alrededor del 10% son derivados a otros niveles. Según estudios recientes, estos y estas profesionales atienden diariamente a entre un 15% y un 18% de pacientes con algún tipo de trastorno mental. La confianza que tiene depositada en ellos y ellas la ciudadanía es el primer paso para detectar y tratar una enfermedad mental, que en la mayoría de casos tendrá solución.

Pese a este continuo contacto, profesionales de la salud, y especialmente en atención primaria y urgencias, son señalados por las personas con enfermedad mental como fuente de estigma. En primer lugar, porque su percepción de la enfermedad mental es parecida a la de la población general. A veces no logran atender ni entender a las personas con enfermedad mental cuando acuden con otros problemas de salud, lo que se traduce en una falta de adecuación del trato a la individualidad que presenta la persona que tienen que atender.

En urgencias, la influencia negativa que impone la patología les lleva a no reconocer la enfermedad física que puedan presentar o argumentan no poseer conocimientos específicos para atenderla, alertados sobre la enfermedad mental. Prefieren derivar a estas personas a especialistas de salud mental, aunque el problema de salud por el que acuden es completamente ajeno a su enfermedad mental.


Actitudes negativas

Un estudio en Reino Unido detectó diversas actitudes de los y las profesionales de atención primaria que podían tener una incidencia negativa en el tratamiento de pacientes con problemas mentales:

  • Reticencia a diagnosticar una depresión por la potencial estigmatización de la persona, teniendo en cuenta que la depresión no es una patología vista de forma negativa en comparación con otras (trastornos de ansiedad, esquizofrenia, demencia, trastornos alimentarios y trastornos por abuso de alcohol y drogas), según el Colegio de Psiquiatras británico.
  • Reticencia a reconocer la existencia de una enfermedad mental en su propio caso.
  • Reticencia a dar a conocer la existencia una enfermedad mental en un miembro de su familia o un colega. Una actitud compartida con el resto de la sociedad.
  • Las actitudes en la atención a los pacientes se pueden “endurecer” después de varios años de práctica.
  • Las actitudes hacia personas diagnosticadas con enfermedad mental pueden ser peores que hacia pacientes que muestran síntomas similares pero aún no han sido “etiquetados y etiquetadas”.

Acciones de sensibilización para la aceptación de la enfermedad mental y las personas que la padecen.Más información