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1 de cada 4 personas padece alguna enfermedad mental a lo largo de su vida.

Reconócelo. La salud mental importa.

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Conoce la enfermedad mental

Trastornos mentales comunes:


Trastornos del estado de ánimo
| Depresión

Trastornos de ansiedad
| Ansiedad
| Fobia
| Trastorno obsesivo- compulsivo
| Trastorno por estrés postraumático

Trastornos mentales graves:


| Esquizofrenia
| Trastorno bipolar
| Trastorno Límite de la Personalidad

Trastornos alimentarios:


| Anorexia
| Bulimia

Fuentes:
· Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud 2006.
· Medline Plus
· Fisterrra

Depresión

Los sentimientos de depresión se pueden describir como sentirse triste, melancólico, infeliz o miserable. La mayoría de las personas se siente de esta manera alguna vez durante períodos cortos, pero la verdadera depresión clínica es un trastorno del estado de ánimo en el que los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante un período prolongado.

Puede aparecer en cualquier edad, aunque es especialmente frecuente en la adolescencia. La depresión es más común en las mujeres que en los hombres. Una de cada 5 mujeres y uno de cada 10 hombres sufren depresión alguna vez, aunque ellos parecen buscar ayuda con menor frecuencia. Por lo tanto, las mujeres pueden simplemente tener más casos “documentados”.

Síntomas:

Generalmente se clasifica en términos de gravedad: leve, moderada o severa. Sus síntomas abarcan:

 
  • Dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño
  • Cambio dramático en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso
  • Fatiga y falta de energía
  • Sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa inapropiada
  • Dificultad extrema para concentrarse
  • Agitación, inquietud e irritabilidad
  • Falta de interés y placer, inactividad y retraimiento de las actividades usuales, incluido el sexo
  • Tristeza profunda e inmotivada
  • Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio
  • Sentimientos de impotencia, desesperanza y abandono
  • Llanto incontrolable
Tipos:

Los tipos principales de depresión abarcan:

  • Depresión grave: deben presentarse 5 o más síntomas de los anteriores, durante al menos dos semanas, aunque suelen durar al menos 6 meses. Es depresión menor si son menos de 5 síntomas durante al menos dos semanas.
  • Distimia: es una forma de depresión crónica, generalmente más leve, pero que dura más, con frecuencia hasta 2 años.
  • Depresión atípica: Acompañada de síntomas inusuales, como alucinaciones (por ejemplo, escuchar voces) o delirios (pensamientos irracionales).
Causas:

La depresión a menudo se da en familias, posiblemente por herencia, comportamiento aprendido, o ambos. Incluso con una predisposición genética, generalmente empieza por un evento estresante o una vida infeliz.

Hay múltiples causas de inicio, como la muerte de un amigo o familiar, una desilusión importante en el hogar, en el trabajo o en la escuela (en adolescentes puede darse por la ruptura con el novio o la novia, perder un curso o el divorcio de los padres), un dolor prolongado o una enfermedad grave, enfermedades como cáncer o hepatitis, uso de fármacos como tranquilizantes, consumo excesivo de alcohol o drogas, estrés crónico, maltrato o rechazo en la infancia, aislamiento social (común en los ancianos), deficiencias nutricionales o problemas de sueño.

Tratamiento/Recuperación:

Es una de las enfermedades mentales más comunes y existen tratamientos muy efectivos, que varían de acuerdo con la causa y gravedad de los síntomas, así como las preferencias del paciente.

La terapia más efectiva es una combinación de medicamentos antidepresivos y psicoterapia. Para la depresión leve, la asesoría y las medidas de cuidados personales sin fármacos pueden ser suficientes. Los hábitos de vida saludables pueden ayudar a prevenirla o evitar que reaparezca: alimentación adecuada, hacer ejercicio físico, aprender a relajarse y no consumir alcohol ni drogas.

Ansiedad

La ansiedad es un sentimiento de aprehensión o de miedo, una preocupación incontrolable y excesiva sobre gran cantidad de acontecimientos o actividades (como el rendimiento laboral o escolar), que suele prolongarse más de 6 meses. La fuente del desasosiego no siempre se sabe o se reconoce, lo cual aumenta la angustia, y puede provenir de cualquier situación o pensamiento que haga sentir a la persona frustrada, furiosa o ansiosa.

El trastorno de ansiedad generalizada es el trastorno de ansiedad más frecuente en atención primaria. Afecta en torno al 5 % de la población general y es más frecuente en el sexo femenino. Su momento de aparición suele ser la edad adulta. Su curso suele ser variable, pero en general tiende a ser fluctuante y crónico, con fases de mejoría y empeoramiento que generalmente se relacionan con situaciones de estrés ambiental.

El estrés puede ser normal en la vida de toda persona y en bajos niveles es bueno, ya que motiva y puede ayudar a las personas a ser más productivas. Sin embargo, el exceso es dañino y puede predisponer a la persona a tener una salud general deficiente, al igual que enfermedades físicas y psicológicas específicas como infección, enfermedad cardiaca o depresión. Estados emocionales como aflicción o depresión y las afecciones como la tiroides demasiado activa, bajo nivel de azúcar en la sangre o un ataque cardíaco también pueden causar estrés.

Síntomas:

La ansiedad usualmente se presenta acompañada de diversos síntomas físicos. Tres o más de los siguientes van asociados a la enfermedad:

 
  • Irritabilidad
  • Inquietud o impaciencia
  • Dificultad para concentrarse o tener la mente en blanco
  • Fatigabilidad fácil
  • Tensión muscular
  • Dificultad para conciliar o mantener el sueño o sensación de cansancio al despertar

Otros síntomas son mareos, temblores, palpitaciones; respiración acelerada, diarrea o necesidad frecuente de orinar, problemas sexuales, dolores de cabeza, sudoración, sequedad en la boca, dificultad para deglutir o dolor abdominal.

Un/una paciente ansioso/a puede buscar mejoría sintomática en el alcohol y otras sustancias, y no es raro que se produzca el abuso de éstas. Tampoco es extraño que la ansiedad crónica provoque en el paciente una desmoralización que puede dar lugar a la coexistencia de síntomas depresivos. También hay mayor incidencia de enfermedad psicosomática en individuos que padecen ansiedad sostenida. La detección precoz de los trastornos ansiosos y su tratamiento apropiado pueden evitar estas complicaciones.

Soluciones:

La solución más efectiva para un problema de ansiedad o estrés es encontrar su causa y tratarla, revisando qué situación ocasiona mayor preocupación o tristeza o bien si se piensa en algo constantemente. También es recomendable revisar el estilo de vida y encontrar formas sanas de manejar el estrés.

Por ejemplo: dieta equilibrada y saludable; dormir bien; hacer ejercicio regularmente, limitar el consumo de cafeína y alcohol, no consumir nicotina, cocaína u otras drogas alucinógenas, aprender y practicar técnicas de relajación o tomar descansos en el trabajo.

Fobia

Es el miedo persistente e irracional muy intenso y angustioso a un objeto, a un animal (como perros, serpientes, arañas o insectos), a determinadas personas o a una actividad o situación particular (como el miedo a volar, los lugares altos, relámpagos o ver sangre).

Las fobias específicas son un tipo de trastorno de ansiedad y uno de los trastornos psiquiátricos más comunes, que afectan hasta un 10% de la población. La exposición al estímulo que causa el miedo puede provocar una ansiedad o ataque de pánico extremos. Hay tipos diferentes según el objeto causante y en muchos casos tienden a ser crónicas. Las personas que lo padecen a menudo reconocen que su miedo es irracional pero son incapaces de evitarlo.

Síntomas:

Los síntomas son:

 
  • La amenaza o exposición al objeto de la fobia provoca una reacción de ansiedad o molestia desproporcionada
  • Sudoración excesiva, control motor deficiente y frecuencia cardiaca rápida
  • Evitar situaciones en las cuales se puede contactar con el objeto de la fobia, lo que puede interferir con el trabajo y la interacción social y tener sensación de debilidad, cobardía y pérdida de autoestima
Tipos de fobia:

Fobia social
Es el miedo persistente e irracional a situaciones en que la persona puede estar siendo observada de cerca y juzgada por otros, y le impide hablar y relacionarse con los demás, en el trabajo, en la escuela, en fiestas u otros eventos sociales.

Puede iniciarse en la adolescencia y estar asociado a sobreprotección de los padres u oportunidades sociales limitadas. Hombres y mujeres resultan afectados por igual en este trastorno, que puede derivar en soledad, aislamiento social y dependencia del consumo de alcohol y drogas, dado que pueden confiar en ellas para relajarse en situaciones sociales.

La timidez es diferente de la fobia social. Las personas tímidas son incapaces de participar en funciones sociales, pero las personas con fobia social están limitadas por su condición hasta el punto de afectar a su capacidad para el trabajo y las relaciones interpersonales. Miedos comunes son hablar en público, conocer nuevas personas, utilizar baños públicos, acudir a eventos sociales o comer, beber y escribir en público.

Agorafobia
Es un miedo a los lugares en donde podría ser posible no encontrar ayuda, particularmente miedo a las multitudes, puentes o a estar solo en espacios abiertos. A menudo está presente junto con otros trastornos de ansiedad, como el de pánico o fobias específicas. Si se presenta acompañada de trastornos de pánico, el comienzo se da usualmente a los 20 años de edad y afecta más a las mujeres que a los hombres.

Las personas que presentan este trastorno pueden encerrarse en casa durante años, con el consecuente deterioro de la interrelación personal y social. Los síntomas son:

 
  • Temor a estar solo o sola
  • Temor a perder el control en un lugar público
  • Temor a estar en lugares en donde la salida pueda ser difícil
  • Permanencia en casa por períodos prolongados de tiempo
  • Sentimiento de indiferencia o de alejamiento de los otros
  • Sentimiento de abandono
  • Dependencia de los demás
  • Sentimiento de que el cuerpo o el medio ambiente son irreales
  • Ansiedad o ataque de pánico
  • Temperamento inusual o agitación con temblor o crispamiento espasmódico


Otros síntomas adicionales que se pueden presentar son mareo (próximo al desmayo), desvanecimiento, sudoración excesiva, piel ruborizada, dificultad para respirar, dolor de tórax, sensación de palpitaciones, náuseas y vómitos, entumecimiento y hormigueo, malestar abdominal, asfixia, miedo intenso a la muerte o a volverse loco y confusión o trastornos en el pensamiento.

Trastorno obsesivo-compulsivo

Es un trastorno de ansiedad caracterizado por pensamientos, sentimientos, ideas o sensaciones (obsesiones) recurrentes o comportamientos que una persona se siente impulsada a realizar (compulsiones).

Una persona puede presentar tanto obsesiones como compulsiones. El afectado generalmente reconoce que el comportamiento es excesivo, absurdo o irracional. Por ejemplo, el lavado excesivo y repetitivo de las manos para evitar infecciones, el miedo a tener un accidente, el miedo de hacer daño a otras personas o pensamientos perturbadores acerca de la religión o el sexo.

Generalmente se observa en edades comprendidas entre los 20 y 30 años, y la mayoría de los que lo presentan muestran síntomas a la edad de 30 años. Aproximadamente el 20% de las personas con este trastorno tienen también tics motores.

Es una enfermedad crónica con períodos de síntomas graves, seguidos de períodos de mejoramiento; sin embargo, es poco común que se presente un período completamente libre de síntomas.

Causa:

Hay varias teorías psicológicas acerca de la causa del trastorno obsesivo compulsivo, pero ninguna ha sido confirmada. En algunos informes, este trastorno se asocia con trauma de la cabeza o con infecciones. De igual manera, hay diversos estudios que muestran anomalías cerebrales en pacientes con este trastorno, pero todavía se requiere de más investigación.

Síntomas y consecuencias:
 

Los síntomas son obsesiones o compulsiones que ocasionan sufrimiento significativo o interferencia con la vida cotidiana y/o obsesiones o compulsiones que no se deben a una enfermedad o al consumo de drogas.

Las consecuencias más probables a largo plazo de este trastorno están relacionadas con la naturaleza de las obsesiones o compulsiones. Por ejemplo, el lavado constante de las manos puede causar ruptura de la piel; sin embargo, normalmente este trastorno no progresa a otra enfermedad.

Trastorno por estrés postraumático

Puede ocurrir a cualquier edad y se desarrolla después de un evento traumático que le causa pavor, impotencia u horror extremo, como la guerra, una agresión física o sexual, encarcelamiento, accidentes serios, un atentado terrorista o un desastre natural.

Puede producirse a raíz de traumas personales o por haber presenciado o saber de un acto violento o trágico, con amenaza de lesión o de muerte para la persona misma o para alguien más.

El trastorno se puede presentar inmediatamente después de un trauma mayor o aparecer más de seis meses después del evento. Cuando se presenta inmediatamente después, suele resolverse pasados tres meses, pero algunas personas experimentan una forma más prolongada de la enfermedad que puede durar muchos años.

Causas:

Las causas del trastorno se desconocen, aunque hay factores psicológicos, genéticos, físicos y sociales que pueden contribuir. El trastorno altera la respuesta del cuerpo al estrés, afectando las hormonas del estrés y los neurotransmisores (químicos que transmiten información entre los nervios). Una exposición previa a un trauma puede incrementar el riesgo, lo cual sugiere que este tipo de reacción puede ser una respuesta aprendida. El tener un buen apoyo social ayuda a proteger contra la aparición de este trastorno.

La personas con trastorno de estrés postraumático experimentan de nuevo el evento repetidas veces en, por lo menos, una de varias formas: sueños angustiantes repetitivos, recuerdos recurrentes del evento, sensación de estar reviviendo la experiencia (llamadas “escenas retrospectivas”) y/o angustia intensa alrededor de la época del acontecimiento que simboliza el evento (como los aniversarios).

Síntomas:

Los síntomas se clasifican en tres categorías generales:

1. "Revivir" de forma repetitiva el evento, lo cual perturba las actividades diarias

 
  • Recuerdos reiterativos angustiantes
  • Sueños persistentes
  • Episodios de escenas retrospectivas en que el evento parece suceder en el presente
  • Reacciones corporales a situaciones que hacen recordar el evento traumático

2. Evasión

 
  • Incapacidad para recordar aspectos importantes del trauma
  • Falta de interés en las actividades normales
  • Sentimientos de despreocupación e indiferencia
  • Sentimiento de un futuro incierto
  • "Insensibilidad" emocional o sentimiento de que nada es importante
  • Disminución en la expresión de estados de ánimo
  • Aislamiento de las personas, lugares u objetos que hacen revivir el evento

3. Excitación

 
  • Irritabilidad o ataques de ira
  • Dificultad para dormir
  • Dificultad para concentrarse
  • Respuesta exagerada a cosas que sobresaltan
  • Vigilancia excesiva

Otro síntoma que puede estar asociado con esta enfermedad es el sentimiento de culpabilidad acerca del evento. Además, síntomas físicos, generalmente asociados a ansiedad, estrés y tensión: palidez, palpitaciones, dolor de cabeza, fiebre, desmayo, mareo, excitabilidad.

Esquizofrenia



Es un trastorno mental en el cual es difícil diferenciar entre experiencias reales e irreales, pensar de manera lógica, dominar y tener respuestas emocionales normales ante los demás, tomar decisiones y relacionarse con los demás.

Es una enfermedad crónica, compleja, donde las personas que la sufren no tienen conciencia de estar enfermas y que no afecta por igual a todas. No hay una característica única presente en todos los tipos de esquizofrenia. Los expertos no están exactamente seguros de cuál es su causa y algunos médicos consideran que el cerebro puede ser incapaz de procesar la información de la manera correcta. Los factores de riesgo comprenden antecedentes familiares de esquizofrenia.

Aparece habitualmente en la adolescencia y se cree que afecta a un 1% de la población mundial, en promedios iguales entre hombres y mujeres, aunque éstas con un inicio más tardío. El inicio en la niñez es poco común, se presenta después de los 5 años y, en la mayoría de los casos, después de un desarrollo relativamente normal.

Síntomas:

Por lo general, la enfermedad se desarrolla lentamente durante meses e incluso años. Inicialmente, los síntomas pueden ser imperceptibles; por ejemplo, sentirse tenso, tener problemas para dormir o de concentración. Las personas se vuelven aisladas y retraídas, no hacen ni conservan amistades. A medida que la enfermedad progresa, en las fases agudas se pueden presentar diversos síntomas psicóticos como:

 
  • Delirios: creencias o pensamientos falsos sin fundamento real que el individuo cree ciegamente.
  • Alucinaciones: escuchar, ver o sentir cosas que no existen. Por ejemplo, escuchar voces.
  • Pensamiento desordenado: “saltos" de pensamiento entre tópicos totalmente inconexos; decir incoherencias.
  • Comportamiento catatónico: disminución de la reacción al entorno o hiperactividad que no guarda relación con el estímulo.
  • Afecto plano: apariencia o estado de ánimo sin emoción alguna.
Tipos de esquizofrenia:

Entre los diversos tipos de esquizofrenia, están:

  • Paranoide: pensamientos delirantes de persecución o de grandiosidad, ansiedad, rabia, violencia, tendencia a refutar todo.
  • Desorganizado: incoherencia -no se le puede entender-, comportamiento regresivo, afecto plano, delirios, alucinaciones, risa inapropiada, manierismos repetitivos, aislamiento social.
  • Indiferenciado: síntomas de más de un subtipo de esquizofrenia.
  • Residual: los síntomas sobresalientes desaparecen pero aún pueden persistir ciertos rasgos, como alucinaciones y afecto plano.
Recuperación:

Para la recuperación de la enfermedad se necesita la combinación de estrategias basadas en la farmacología y en la psicología (terapias conductuales y cognitivas) con apoyo de recursos sociales y laborales para facilitar la reintegración social y laboral. También es relevante para la intervención el ámbito familiar.

Actualmente existen tratamientos muy efectivos para las crisis, la mayoría mejora con los medicamentos y se puede obtener un control sustancial de los síntomas a lo largo del tiempo. Sin embargo, muchos otros experimentan discapacidad funcional y están en riesgo de episodios agudos repetitivos, particularmente en etapas iniciales de la enfermedad.

El apoyo en el hogar, la rehabilitación vocacional y programas de apoyo comunitario pueden ser esenciales para su posicionamiento en la comunidad. Las personas que sufren las formas más severas pueden estar demasiado discapacitadas para vivir de manera independiente, lo que requiere hogares para grupos u otros ambientes de vida estructurada a largo plazo.

Vídeos:

Puede ampliar la información sobre la esquizofrenia con los siguientes documentales. Visite también la sección Documentales sobre la enfermedad mental

  • Aquí el enfermo es el jefe. Trata de un psiquiatra en Eslovaquia cuyo principal objetivo es hacer fuertes a sus pacientes en relación a la enfermedad, que aprendan a entenderla, aceptarla y sobre todo hacerles sentir bien.
  • Soy esquizofrénico, pero no estoy loco. Testimonios en primera persona de alemanes con esquizofrenia en buen estado de recuperación
  • Desconectados. Trailer de un documental sobre el tratamiento asertivo comunitario en Avilés
  • El misterio de la esquizofrenia. Un recorrido sobre lo que se ha ido sabiendo sobre la esquizofrenia en Alemania, desde que se le asignó un nombre diagnóstico
Documentación:

Managing schizophrenia - A booklet for patients, carers and their families / 670 Kb

Trastorno bipolar



Es una enfermedad mental grave del estado de ánimo, anteriormente conocida como depresión maníaca. Tiene períodos cíclicos de excitabilidad o manía, que pueden durar de días a meses, y fases de depresión. Las fluctuaciones en el estado de ánimo entre ambos pueden ser muy abruptas y algunas veces, las dos fases se solapan (es lo que se conoce como episodios mixtos). Afecta por igual a hombres y mujeres y generalmente aparece entre los 15 y 25 años. Resulta de alteraciones en las áreas del cerebro que regulan el estado de ánimo, es una enfermedad que se debe a causas gen�ticas y a acontecimientos vitales estresantes.

Tipos:

Como cualquier otro trastorno mental, el bipolar tampoco es uniforme, sino que presenta diferentes tipos. Así, se habla de:

  • Bipolar I cuando el paciente ha presentado al menos un episodio maníaco.
  • Bipolar II cuando sólo han tenido episodios depresivos mayores y algún episodio de hipomanía (niveles elevados de energía e impulsividad que no son tan extremos como los episodios maníacos
  • Trastorno Bipolar no especificado cuando no se cumplen los criterios de tiempo y duración de los episodios hipomaníacos y depresivos.
  • Una forma leve de trastorno bipolar llamado ciclotimia son períodos de hipomanía y depresión leve, con menos fluctuaciones en el estado de ánimo.
Fases y síntomas:
 
  • La fase maníaca presenta síntomas como la elevación del estado de ánimo (pensamientos de euforia, expansivos, impulsivos o apresurados, hiperactividad, incremento de la energía, falta de autocontrol), autoestima elevada (delirios de grandeza, creencias falsas en habilidades especiales), compromiso exagerado en las actividades, comportamientos precipitados e impulsivos(hacer gastos exagerados, incurrir en excesos de comida, bebida o consumo de drogas, promiscuidad sexual, deterioro del juicio, tendencia a distraerse fácilmente, poca necesidad de sueño, fácil irritación).
  • La fase depresiva involucra síntomas muy graves de depresión mayor como tristeza permanente, sentimiento de desesperanza, ansiedad, culpa y falta de valor, fatiga y desgana, apatía por las actividades que alguna vez fueron placenteras, trastornos del sueño (somnolencia, insomnio), trastornos en la alimentación (pérdida del apetito y pérdida de peso, consumo exagerado de alimentos y aumento de peso), pensamientos frecuentes acerca de la muerte, dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones, aislamiento de los amigos, pérdida de la autoestima.
Riesgos:

Existe un alto riesgo de suicidio (se estima que hasta la mitad de la personas diagnosticadas pueden llegar a planificarlo) y en cualquiera de las dos fases el paciente puede abusar del alcohol u otras sustancias, lo cual puede empeorar los síntomas. El consumo de drogas también puede ser en sí un síntoma del trastorno bipolar.

Tratamiento:

Con los tratamientos farmacológicos que tenemos actualmente disponibles la enfermedad puede llegar a estabilizarse complemente (somos capaces de prevenir las fases), asimismo tenemos fármacos muy efectivos tanto para las fases maníacas como las depresivas. Dicho tratamiento farmacológico debe tomarse a largo plazo pues no es posible alcanzar la curación. Los pacientes a menudo necesitan ayuda y apoyo para tomarlos apropiadamente y para garantizar que cualquier episodio maníaco-depresivo se trate tan pronto como sea posible.

Trastorno Límite de la Personalidad



Es un trastorno de salud mental en el cual la persona tiene un patrón general de inestabilidad en las relaciones interpersonales, en el afecto y en la autoimagen, y todo ello acompañado de un escaso control de impulsos.El trastorno límite de personalidad (TLP) está incluido en los manuales diagnósticos como Trastorno de Personalidad, que se diagnostica cuando ciertos rasgos de personalidad se muestran extremos y rígidos, y se manifiestan a través de comportamientos que resultan perjudiciales para ellos mismos o para terceros.

El TLP es un diagnóstico complejo, se caracteriza por inestabilidad afectiva, por comportamientos impulsivos, por presentar unas relaciones interpersonales extremas que pasan fácilmente de la idealización del otro a la devaluación, por expresar sentimientos de vacío, y con frecuencia presentar conductas de riesgo para sí mismo, autolesiones e intentos suicidas.

El TLP tiene una gran variedad en el grado de intensidad de los síntomas y de tipología clínica, pero el factor común más significativo es el gran nivel de sufrimiento que suelen padecer y expresar estas personas.

Aunque es difícil obtener datos concluyentes por la complejidad del proceso diagnóstico del trastorno, el TLP parece afectar en torno al 1% de la población general adulta. En general, el TLP se asocia preferentemente a personas jóvenes, de cualquier clase social, que viven en ciudades y no tienen pareja. En cuanto a la distribución por sexo, en la población que está en tratamiento hay más mujeres, el doble y a veces el triple, que hombres, pero los últimos estudios ponen en cuestión que sea así también en la población general.



Causas y factores de riesgo:

La causa del trastorno límite de la personalidad se desconoce exactamente, pero hay distintas teorías explicativas y están identificados los factores de riesgo presentes en el TLP. Y se pueden agrupar en tres categorías:

Factores psicológicos-ambientales
Vivencias traumáticas en la infancia; comunicación emocional y regulación emocional inadecuada en la primera infancia; actitudes extremas en la educación (negligencia, sobreprotección, rigidez o benevolencia extrema,..); invalidación emocional (la comunicación de experiencias privadas emocionales son ignoradas, castigadas o minimizadas); adopción, abandono y/o pérdida paterna a edad temprana, desestructuración familiar,y en general un apego inseguro.

Factores biológicos-genéticos
Vulnerabilidad genética (heredabilidad del trastorno); alteración de los neurotransmisores; disfunción neurobiológica.

Factores socioculturales
Existen factores sociales asociados a un incremento de esta patología: La crisis de modelos parentales seguros, con un cierto desprestigio de las funciones y roles parentales; las crisis de valores éticos y culturales que favorecen los déficit de identidades personales, familiares, sociales e ideológicas.

Síntomas

Un patrón general de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y la afectividad, y una notable impulsividad, que comienzan al principio de la edad adulta y se dan en diversos contextos, como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:

 
  • 1. Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado.
  • 2. Un patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por la alternancia entre los extremos de idealización y devaluación.
  • 3. Alteración de la identidad: autoimagen o sentido de sí mismo acusada y persistentemente inestable.
  • 4. Impulsividad en al menos dos áreas, que es potencialmente dañina para sí mismo (p. ej., gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida).
  • 5. Comportamientos, intentos o amenazas suicidas recurrentes, o comportamiento de automutilación.
  • 6. Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo (p. ej., episodios de intensa disforia, irritabilidad o ansiedad, que suelen durar unas horas y rara vez unos días)
  • 7. Sentimientos crónicos de vacío.
  • 8. Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlar la ira (p. ej., muestras frecuentes de mal genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).
  • 9. Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves.

El trastorno límite de personalidad se diagnostica sobre la base de una evaluación psicológica que valora los antecedentes y gravedad de los síntomas, y siempre con un análisis a lo largo del tiempo.

Tratamiento

Las intervenciones psicoterapéuticas en grupo, de familia e individuales, así como otras intervenciones para la recuperación pueden tratar eficazmente este tipo de trastorno desde los servicios comunitarios de salud mental. En caso de presentarse intentos de suicidio graves o conductas de riesgo muy graves para sí mismo o su entorno, se suele proceder al ingreso muy corto en la unidad de hospitalización de salud mental. Los medicamentos tienen un papel menor en el tratamiento de este trastorno, pero en la mayoría de los casos pueden mejorar claramente el estado de ánimo y la impulsividad principalmente, y también puede tener una repercusión positiva en otros trastornos que se pueden presentar.

Expectativas

Las perspectivas del tratamiento dependen de la gravedad de la afección y de si la persona est&a acute; dispuesta a aceptar ayuda, pero con un tratamiento multidisciplinar a largo plazo, la persona puede mejorar gradualmente. Las últimas investigaciones presentan datos muy satisfactorios y alentadores con tratamientos psicoterapéuticos intensivos.

Anorexia

Trastorno alimentario caracterizado por el rechazo a mantener el peso corporal mínimo (un 85%) del considerado normal para las personas de la misma edad y estatura. Se suele tener un miedo intenso a aumentar de peso o convertirse en obeso y una percepción distorsionada de la propia imagen corporal, exagerando su importancia.

Es potencialmente mortal: algunos estudios calculan que conduce a la muerte en el 10% de los casos.

Se presenta generalmente durante la adolescencia en los primeros años de la edad adulta y afecta en España al 0,3% de la población femenina de 12 a 21 años. Se observa principalmente en mujeres de alto rendimiento académico o cuya familia o personalidad está orientada hacia el alcance de metas. Quienes desarrollan el trastorno a temprana edad tienen mayor posibilidad de recuperación completa.

Se estima que juegan un papel importante en su desarrollo las actitudes sociales sobre la apariencia corporal y factores familiares. Se cree que es una forma que el niño o la niña utiliza para alejar la atención de los problemas maritales, por ejemplo, y unir a la familia. También se ha sugerido que es un intento de las mujeres jóvenes para ganar control y separarse de sus madres. Sin embargo, las causas aún no se conocen bien. El aspecto que suele precipitar la enfermedad es el inicio de una dieta restrictiva.

Tipos:

Se distinguen dos tipos, el compulsivo/purgativo, en el que se recurre regularmente a atracones (apetito irrefrenable) o purgas (vómitos inducidos o abuso de laxantes, diuréticos o enemas), y el restrictivo (ausencia de atracones y purgas).

Signos y Síntomas:

Los signos y síntomas son:

 
  • Pérdida de peso del 15% o superior por debajo del esperado
  • Sentimiento de estar gordo o gorda, con un peso adecuado o incluso menor al esperable, y con fuerte deseo de seguir adelgazando
  • Uso inadecuado de laxantes, enemas o diuréticos
  • Restricciones en el consumo de alimentos por decisión propia y a menudo a escondidas
  • Supervisión de las calorías de todos los alimentos y comer sólo los bajos en calorías
  • Evitar comer en compañía y las comidas familiares
  • Desaparecer después de las comidas
  • Trocear en pequeños fragmentos la comida y distribuirla por el plato
  • Ejercicio físico abusivo
  • Uso de tallas grandes de ropa, usar sobre todo pantalones
  • Aislamiento social
  • Ausencia o irregularidades en la menstruación
  • Atrofia muscular del esqueleto
  • Pérdida de tejido graso
  • Presión sanguínea baja
  • Caries dentales que se pueden presentar con el vómito autoinducido
  • Piel amarillenta o manchada
  • Depresión
  • Negativa a reconocer un problema alimentario
  • Retraso en el crecimiento en la infancia y adolescencia
Tratamiento:

El desafío mayor en el tratamiento es hacer que el paciente reconozca que su conducta alimentaria es un problema. Sin embargo, la mayoría niega tener un problema alimentario e ingresa cuando su afección está bastante avanzada.

Los programas de tratamiento tienen una tasa de éxito de dos tercios en la recuperación del peso normal, aunque es común que haya recaídas.

La mayoría de afectados prefiere tener un peso corporal bajo y preocuparse hasta cierto punto por los alimentos y las calorías.

Bulimia

Es una enfermedad que se caracteriza por “comilonas” o episodios recurrentes de ingestión excesiva de alimento, acompañados de una sensación de pérdida de control y auto rechazo. Luego, la persona utiliza diversos métodos, tales como vomitar, el ejercicio excesivo o consumir laxantes, diuréticos o enemas en exceso, para evitar aumentar de peso.

Pueden presentarse episodios de ingestión excesiva de alimentos con una frecuencia de varias veces al día durante muchos meses. La persona bulímica también puede sufrir de anorexia nerviosa.

Las mujeres, especialmente adolescentes, resultan afectadas con más frecuencia que los hombres. La persona afectada generalmente es consciente de que su patrón de alimentación es anormal y puede experimentar miedo o culpa asociada con los episodios de ingestión excesiva de alimento y purgas.

Detección y causa:

Aunque el comportamiento generalmente es secreto, las claves para descubrir este trastorno incluyen actividad excesiva, hábitos o rituales de alimentación peculiares y verificación frecuente del peso. El peso corporal usualmente es normal, aunque la persona se puede percibir a sí misma con sobrepeso. Si la bulimia está acompañada de anorexia, el peso corporal puede ser extremadamente bajo.

Se desconoce la causa exacta de la enfermedad, pero se piensa que los factores que contribuyen a su desarrollo son problemas familiares, comportamientos perfeccionistas y un excesivo énfasis en la apariencia física. La bulimia puede estar asociada a la depresión.

Tratamiento/Recuperación:

El tratamiento se centra en romper el ciclo de ingesti�n excesiva de alimento y purga. El tratamiento ambulatorio puede incluir t�cnicas de modificaci�n de la conducta, as� como terapia individual, de grupo o familiar. Las personas con complicaciones menores de bulimia que tienen voluntad y son capaces de iniciar una terapia tienden a tener una mejor oportunidad de recuperaci�n.

Con el tiempo, pueden presentarse complicaciones médicas graves. Por ejemplo, el ácido estomacal que se introduce en el esófago durante los vómitos frecuentes puede causar daños permanentes en esta área. Otras consecuencias pueden ser pancreatitis, inflamación de garganta, deshidratación, estreñimiento o hemorroides. Además, un examen dental puede mostrar caries o infecciones de la encía (como gingivitis). El esmalte de los dientes puede estar erosionado o picado por la excesiva exposición a los ácidos del vómito.

Acciones de sensibilización para la aceptación de la enfermedad mental y las personas que la padecen.Más información